Más de 80 personas hacían fila bajo el radiante sol de la mañana frente al banco comunitario de alimentos de GAP Ministries en el barrio de Flowing Wells. Algunos han esperado casi una hora para entrar y recibir una variedad de frutas y verduras frescas, frijoles y otros productos de calidad.
Errol McDonald, voluntario del banco de alimentos desde hace 14 años, comentó que notó un aumento en la afluencia de personas tras el cierre del gobierno federal que duró 43 días. Afirmó que nunca había visto una necesidad tan grande. En las últimas dos semanas, el banco de alimentos atendió a hasta 800 personas cada día.
“Tenemos la fortuna de poder conseguir alimentos para la gente, para la comunidad”, dijo el voluntario. “A veces conseguimos mucho, a veces no, pero al menos tenemos algo que dar”.
El cierre del gobierno puso en riesgo la distribución de los beneficios del SNAP (Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria) para el mes de noviembre. El gobierno cerró porque el Congreso federal no cumplió con el plazo para aprobar la ley de asignaciones presupuestarias, el presupuesto anual que distribuye fondos federales para diversos programas gubernamentales, como el SNAP.
Más de 800,000 personas que dependen de los beneficios del SNAP en Arizona no recibieron la recarga de su tarjeta el 1 de noviembre.
El 7 de noviembre, la gobernadora Katie Hobbs anunció que el Departamento de Seguridad Económica de Arizona (DES) aprobó el desembolso de los pagos completos para los beneficiarios del SNAP. Los beneficiarios recibieron sus pagos ese mismo día, con seis días de retraso.
En un Congreso muy dividido, los demócratas se negaban a aprobar el proyecto de ley a menos que se incluyeran garantías para Medicare y Medicaid, los programas de seguro médico financiados por el gobierno para personas de bajos ingresos y adultos mayores. Sin embargo, a medida que el cierre del gobierno se prolongaba, seis demócratas se unieron a los republicanos para aprobar el proyecto de ley, reconociendo el impacto que el cierre tenía en sus electores. Así fue como se reabrió el gobierno el 13 de noviembre.
La necesidad es constante
Aunque el gobierno ha reabierto, las necesidades de la comunidad siguen siendo numerosas: la incertidumbre económica y el aumento de precios representan una lucha constante para muchas personas desde hace tiempo.

Lourdes Gutiérrez, de 50 años, vive en el sur de Tucson, pero maneja hasta este banco de alimentos cada semana porque no hay nada parecido cerca de donde ella vive, según contó. Llevaba media hora esperando en la fila.
“Nunca he visto una fila tan larga”, dijo. “Vengo con la necesidad de que me den algo más para el mes, pero ahora veo que la gente está más necesitada”.
La fila no desanimó a nadie.
“Las filas no te desaniman cuando estás desesperada”, dijo Jane Latonis, una mujer mayor con discapacidad. Llevaba media hora esperando en la fila, a pesar de tener dificultades para estar de pie durante largos períodos, y estaba casi al final de la cola.
Latonis vive cerca de Oro Valley y condujo hasta el banco de alimentos con su amiga. Era la tercera vez que visitaban este banco de alimentos y disfrutaban de la variedad de frutas, verduras y carnes frescas. La última vez que fue, consiguió una bolsa grande de pollo.
“Todavía estoy comiendo del pollo que tengo congelado”, dijo.
Jubilada y con una pensión fija, Latonis depende del programa SNAP para cubrir sus gastos mensuales de alimentación. Con el aumento de los precios, tuvo que planificar sus comidas con anticipación. Y ante la amenaza de que le quitaran los beneficios del SNAP, el banco de alimentos la ayudó a complementar su despensa.
“Soy mayor. Puedo encontrar algo para comer, aunque sea pan con mantequilla de cacahuete. Puedo comer eso para el almuerzo”, dijo. “Pero cuando tienes que alimentar a una familia con niños, ¿cómo haces para que los niños lo entiendan?”.
Hay otros recursos para la comunidad

Jacque Baldwin atiende a cuatro niños: sus hijos de 17, 13 y 9 años, y un nieto de 9 meses. Los snacks, las bebidas y la carne fueron las primeras cosas que redujo en su consumo ante la incertidumbre de si recibiría sus beneficios de SNAP en noviembre.
Ha estado acudiendo al banco de alimentos desde antes del cierre del gobierno y también ha notado el aumento de personas en las últimas semanas.
“Se ha vuelto muy estresante”, dijo. “No sé cómo describirlo de otra manera, pero ver a tanta gente aquí también es un poco triste. Intento mantenerme optimista. Simplemente vengo y hago lo que puedo”.
Esperaba en la fila con Rosa Corral, madre de tres hijos, dos de ellos menores de 12 años.
“El SNAP es un salvavidas, y la mayoría de las personas que lo reciben trabajan o tienen hijos”, dijo. “No todos los que reciben ese beneficio son necesariamente flojos o malas personas. Hay circunstancias que los llevaron a esa situación. Cuando las cosas se cierran tan repentinamente, todos nos vemos en aprietos. Pero creo que, como nación y como comunidad, todos estamos haciendo lo mejor que podemos”.
Destacó que muchas escuelas también cuentan con recursos que los padres pueden aprovechar, como una despensa escolar o trabajadores sociales que pueden ayudar a resolver problemas, como el pago de una factura de servicios públicos, antes de que se conviertan en una crisis. Animó a los padres a no sentir vergüenza ni culpa por necesitar ayuda, ya que las escuelas disponen de muchos recursos.
Dentro del banco de alimentos, McDonald, el voluntario, dirige las cajas de comida. Ese día, el banco de alimentos ofrecía mangos, arándanos, plátanos, frijoles, papas y otros alimentos. Al otro lado del edificio hay una sección de bajo costo donde se puede comprar una variedad de comida enlatada, alimentos frescos, carnes, dulces y artículos como pañales, juguetes y calentones.
Aun con la reapertura del gobierno, este banco de alimentos –y muchos otros en la ciudad- sigue siendo un salvavidas y un último recurso para muchos que en noviembre pensaron que habían sido abandonados a su suerte.
“Sus representantes gubernamentales deberían venir a ver lo que hacemos y a cuántas personas ayudamos”, dijo McDonald, el voluntario. “Así se darían cuenta de que la comunidad necesita estos servicios y que nuestro gobierno debe tomar la iniciativa para ver cómo podemos ayudar mejor a la comunidad”.
Banco de alimentos en Flowing Wells
Dirección: 1994 W. Weymouth Street.
Horario: De miércoles a sábado, de 9 a.m. a 5 p.m.
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