Luego del tiroteo en el que un hombre hirió a nueve personas en el centro de Tucson el 19 de julio, la alcaldesa Regina Romero y la excongresista Gabrielle Giffords encabezaron una conversación comunitaria sobre prevención de la violencia con armas de fuego. En el encuentro se destacaron cinco mensajes principales:
- Arizona tiene una de las leyes más permisivas sobre el uso de armas de fuego en el país.
- Según estadísticas compartidas durante el panel, el 69% de las personas que cometen delitos con armas de fuego han experimentado violencia doméstica.
- La Ciudad de Tucson afirma que programas focalizados de intervención y prevención del delito han demostrado ser efectivos, pero dice que faltan recursos para expandirlos.
- La tasa de violencia con arma de fuego se ha reducido en Tucson después del pico post-COVID alcanzado en 2022, pero los casos en los que se involucran menores de 18 años van en aumento, según datos de la Policía de Tucson.
- La respuesta de elementos del Departamento de Policía de Tucson al tiroteo en el centro de Tucson la madrugada del domingo 19 de julio fue inmediata y pudo haber salvado vidas.
Como panelistas estuvieron también la fiscal del Condado Pima, Laura Conover (su oficina se encarga de procesar en los tribunales a las personas acusadas de cometer delitos en el Condado y de decidir qué cargos penales presentar); la jefa del Departamento de Policía de Tucson, Monica Prieto; Oscar Medina y Azul Navarrete-Valera, del Programa de Seguridad Comunitaria, Salud y Bienestar (CSHW) del ayuntamiento, y un representante de Goodwill del Sur de Arizona, una organización que opera tiendas de segunda mano y ofrece programas de empleo y entrenamiento para que personas vulnerables logren independencia.
Por invitación directa de la alcaldía de Tucson, al evento asistieron miembros de la comunidad —entre ellos jóvenes que han participado en programas de prevención del delito y madres que perdieron a un hijo en hechos violentos con arma de fuego—, así como colaboradores de la ciudad, el Condado Pima y otras instituciones.

La regulación de armas de Arizona es débil
Sentada a la derecha de Romero, quien moderó la discusión, estaba la excongresista Giffords, sobreviviente del atentado de 2011 en el que un hombre de 22 años abrió fuego durante un mitin político en Tucson. Seis personas murieron y 13 resultaron heridas.
En el panel, Giffords escuchaba con atención, asentía ante algunos comentarios y respondió con pocas palabras al par de preguntas que le hizo la alcaldesa de Tucson.
“Fracaso, fracaso, fracaso”, dijo sobre el resultado de Arizona en la evaluación que cada año realiza la organización Giffords Law Center to Prevent Gun Violence (Centro de Leyes Giffords para la Prevención de la Violencia con Armas de Fuego), la cual trabaja para reducir la violencia con armas de fuego mediante leyes que regulen su posesión y uso.
Cuando se le preguntó qué políticas debería aplicar Arizona para hacer frente a la violencia con armas, Giffords respondió: “revisión de antecedentes (a todos los compradores de armas) y almacenamiento seguro”.
Romero añadió que la legislatura estatal de Arizona ha aprobado leyes como la prohibición de armas en centros de votación y el reporte de salud mental, “pero hay mucho más que podríamos hacer para proteger a nuestras comunidades”, dijo.
“Necesitamos leyes de protección por riesgo extremo (red flag) que mantengan las armas fuera de las manos de criminales condenados”.
De acuerdo con el sitio web de Giffords – organización fundada hace 30 años que posteriormente se fusionó con la creada por la excongresista– “en 2024, Arizona tuvo la decimoctava tasa más alta de muertes por armas de fuego entre los estados del país”.
Arizona ocupa el lugar 41 de los 50 estados en la clasificación de Giffords sobre la fortaleza de las leyes de armas.
En 2010, Arizona aprobó una ley que eliminó el requisito de obtener un permiso para portar un arma de fuego oculta. Desde entonces, la mayoría de las personas de 21 años o más que pueden poseer legalmente un arma pueden llevarla oculta en espacios públicos sin necesidad de una licencia estatal.
Pero no todas las muertes con armas de fuego en el estado (1,383 en un año promedio, según el mismo sitio web) son homicidios. Un 66% de esos fallecimientos en Arizona se debe a personas que se quitan la vida. Tan solo en el Condado Pima, más de 200 personas murieron de esa forma en 2024, según un reporte de la Oficina del Médico Forense. En Somos Tucson, el año pasado publicamos información de ayuda para la prevención del suicidio.
A pregunta expresa de un miembro de la comunidad, Prieto dijo que aún no puede revelar cómo obtuvo el arma el sospechoso del tiroteo del 19 de julio en el centro de Tucson, David Leroy French, de 21 años, quien tiene antecedentes penales. Luego del panel, Romero agregó que cuando esa información se dé a conocer, podrá confirmarse que “es por las leyes estatales que están tan débiles para proteger a nuestra comunidad”.
Todo comienza en casa
Varios de los participantes en la conversación sobre violencia con armas de fuego hablaron de la necesidad de prevenir el delito entre personas jóvenes cuyas condiciones de vida las hacen más propensas a cometerlo.
“Tenemos que involucrarnos más con nuestros jóvenes; no podemos limitarnos a reaccionar”, dijo Prieto, la jefa de la Policía local, en entrevista al finalizar el panel.
Eso significa construir relaciones con los jóvenes para que entiendan que un conflicto no se resuelve con un arma, pero “ese aprendizaje tiene que comenzar desde una edad temprana y debe venir del hogar”, explicó Prieto.
Nacida y criada en Tucson e hija de padre mexicano, la jefa de la Policía no respondió directamente a la pregunta de cómo se han movido los índices de violencia en el centro de Tucson, pero afirmó que la violencia con armas de fuego ha disminuido un 20% en los últimos cinco años en toda la ciudad.
“Pero aún no estamos bien, ¿cierto? Aquí seguimos, aún tenemos disparos, yo siento que cada fin de semana”, dijo. “Así es que tenemos que hacerlo mejor”.
Prieto añadió que la participación de personas menores de 18 años en este tipo de delitos es preocupante, y ofreció cifras: 14.8% de los homicidios en Tucson durante 2025 fueron cometidos por jóvenes menores de 18 años con un arma de fuego. Este sector de la población también fue responsable del 12.5% de los disparos no fatales el año pasado.
“Y este año ya sabemos que hay un aumento en la violencia juvenil. No puedo darles los números todavía, pero es una cifra asombrosa”, dijo Prieto.
Enfatizó que, según estadísticas, el 69% de las personas que cometen actos violentos con armas de fuego han sido expuestas a violencia doméstica en el hogar y que TPD colabora con las organizaciones Goodwill y Emerge en programas dirigidos a familias que enfrentan violencia doméstica para abordar los riesgos de que los niños desarrollen una actividad criminal.

La alcaldesa Romero dijo al finalizar el panel que French, el sospechoso del tiroteo en el centro, “desafortunadamente, parece que creció en un hogar lleno de violencia doméstica. Sus dos padres estaban en la cárcel, creció sin sus padres, y parece que es una persona … con problemas”.
French es acusado de 19 cargos relacionados con los disparos en el centro y fue registrado en ausencia en el Centro de Detención para Adultos del Condado Pima mientras se recuperaba de la herida de bala ocasionada por el disparo de un oficial de la policía antes de su captura, según un comunicado de prensa de la Policía de Tucson el 20 de julio.
¿Qué ha hecho la ciudad para prevenir la violencia con armas en Tucson?
Romero abrió el panel hablando de los esfuerzos de su gobierno en contra de la violencia con armas de fuego. Aseguró que, “como su alcaldesa, mi prioridad número uno es mantener segura a nuestra comunidad. Punto”.
Dijo que una de sus primeras acciones al frente del gobierno local fue unirse a Mayors Against Illegal Guns (Alcaldes en Contra de Armas de Fuego Ilegales) como miembro fundadora. Ella aparece en el sitio web de la organización como una de los nueve coordinadores nacionales.
En ese mismo año, 2020, el país se sacudió con la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco en Minnesota y de Carlos Adrian Ingram-Lopez en Tucson, quien murió tras ser esposado y mantenido boca abajo por elementos de la policía local durante unos 12 minutos, con una capucha antiescupitajos y mantas térmicas sobre la cabeza.
“Esas tragedias me motivaron a analizar a fondo y cambiar la forma en que la Ciudad de Tucson brinda seguridad a nuestra comunidad”, dijo la alcaldesa.
El resultado fue la creación del Programa de Seguridad, Salud y Bienestar Comunitario de Tucson (Community Safety, Health and Wellness Program). Uno de los programas de esta oficina es VIVA, cuyo nombre completo se traduce como Interrupción de la Violencia y Acción de Revitalización.
VIVA es explicado en el sitio web de la Ciudad de Tucson como una estrategia integral basada en datos y evidencia para reducir la violencia con armas de fuego en áreas de la ciudad donde este problema es más frecuente. El programa opera en cuatro áreas de Tucson: la Calle 22 y Prudence, Bilby y Campbell, el corredor de Fort Lowell, y Grand y Alvernon. Según Romero, en algunas de esas áreas, la violencia con armas de fuego se ha reducido hasta 85%.

En octubre de 2025, la Ciudad lanzó Safe City Initiative (Iniciativa de Ciudad Segura), y en abril de este año anunció que esta iniciativa permitió un aumento del 67% en arrestos por drogas, de acuerdo con un reporte de Arizona Luminaria. Hay organizaciones que se oponen al programa por considerar que “equivale a una agenda de detenciones masivas y criminalización de la pobreza”, como se explica en una nota de El Foco de Tucson.
Miembros del equipo del Programa de Seguridad, Salud y Bienestar Comunitaria de Tucson también hablaron de su trabajo con personas jóvenes que ya se encuentran en círculos de violencia y con quienes corren más riesgos de involucrarse en hechos violentos. Una de sus actividades recientes fue la creación del Instituto de Liderazgo en Seguridad entre jóvenes de la localidad. Algunos de los participantes que han recibido capacitación como parte de ese proyecto estuvieron en la conversación comunitaria del jueves 23 de julio sobre armas de fuego.
Romero aseguró que todas estas estrategias han arrojado resultados favorables.
“Nosotros sabemos lo que funciona, el problema es que necesitamos más inversión del gobierno federal, del gobierno estatal, del Condado para invertir en los programas que sabemos que funcionan”, afirmó.
La alcaldesa dijo que se hablará más de este tema en la próxima reunión del Concejo de la Ciudad el miércoles 5 de agosto a las 5:30 p.m. en el edificio City Hall, en 255 W. Alameda St.
Respuesta oportuna
Tanto Romero como Prieto mencionaron el Programa de Reducción de Violencia para el Centro de Tucson (Downtown Violence Reduction Program) creado en diciembre de 2021 y hablaron de inversión millonaria en la Policía de Tucson y la seguridad del centro.
“Tenemos millones de dólares de inversión en asegurarnos que tengamos policías en nuestro centro”, dijo la alcaldesa. Los agentes de la policía “estuvieron ahí en cuestión de segundos (la madrugada del 19 de julio), la protección estuvo allí. Estamos invirtiendo millones de dólares en asegurarnos de que nuestro centro esté seguro, limpio, y que tengamos los recursos necesarios para ofrecerles a las personas sin hogar los recursos para poder sacarlas de la calle”.
La jefa de la Policía dijo que a través del programa de Reducción de la Violencia en el Centro es que se ve más presencia policial los fines de semana. Sin embargo, un asistente al evento cuestionó la forma en que los agentes protegen a la comunidad que sale al centro, diciendo que suelen agruparse en esquinas. Prieto se mostró molesta por el comentario durante el panel, aunque concluida la reunión se acercó a la persona que intervino y dijo que su retroalimentación era valiosa.
Romero agregó que en lo que va del actual año fiscal, la ciudad ha financiado la incorporación de 50 nuevos elementos a la Policía y Prieto elogió la efectividad del TPD.
“Están resolviendo aproximadamente el 75% de los casos gracias a las alianzas que hemos construido. Nos aseguramos de compartir información sobre estos delitos y de enfocarnos estratégicamente en ese 20% de las personas que cometen el 80% de los crímenes”, dijo Prieto. También afirmó que la respuesta rápida el día del tiroteo en el centro salvó vidas.
Levantar la voz: Giffords
Romero hizo un llamado a comprender que la seguridad pública de una comunidad no recae solo en los hombros de la policía. Invitó a la comunidad a conocerse entre vecinos, a seguir saliendo y apoyar a negocios locales en el centro de la ciudad y a participar con trabajo voluntario y donaciones con las organizaciones civiles dedicadas a prevenir la violencia.
El mensaje final de este panel, que según Romero no será el único, lo ofreció la excongresista Gabrielle Giffords.
Luego de 15 años de recuperación, y aún con ciertas dificultades para hablar, Giffords dijo que ella respondió con agallas y determinación al tiroteo de 2011.
“Puse un pie frente al otro. Encontré una palabra y luego otra. Las palabras alguna vez me venían fácilmente y hoy lucho por hablar, pero no he perdido la voz”, dijo, subiendo poco a poco el tono.
“Estados Unidos necesita que todos hablemos, incluso si tenemos que luchar para encontrar las palabras. También estoy en una segunda lucha, la lucha para detener la violencia con armas de fuego. También es una lucha forjada por la tragedia y el dolor, una lucha que puede cambiar vidas”.
Con las miradas de la fiscal Conover a su derecha y de la alcaldesa Romero a su izquierda y los flashazos de las cámaras de la prensa que se disparaban uno tras otro rompiendo el silencio de la sala, Giffords concluyó:
“Podemos dejar que el tiroteo continúe o podemos proteger a nuestras familias y nuestro futuro. Podemos vencer toda la historia de racismo. Por favor, únanse a nosotros en esta lucha”.