Esta nota fue publicada originalmente por LOOKOUT, un medio de noticias independiente —digital e impreso— y sin fines de lucro centrado en el periodismo de rendición de cuentas para la comunidad LGBTQ+ del suroeste. Visita su sitio web aquí.
Al caer la tarde, el memorial en Venture-N había crecido: de apenas un par de velas pasó a ocupar toda una sección de la pared, cubierta de flores, velas y ofrendas. La gente acudía a presentar sus respetos a Cameron Davis Capara y Vincent Anthony Siqueiros, quienes habían muerto tras recibir disparos la noche anterior en ese bar frecuentado por la comunidad LGBTQ+, en un suceso que se investiga como un incidente motivado por el odio.
Alli y Brandon Lee llegaron al estacionamiento con sus dos hijas. Habían ido a ver el memorial: dos fotografías enmarcadas de Capara y Siqueiros rodeadas de flores, velas y un par de latas de cerveza que la gente había dejado como ofrenda. Pero también querían ver la camioneta de Capara, que habían reconocido al fondo de los reportajes y fotografías. El vehículo seguía estacionado allí mismo, junto al memorial.
“Mira, es tu tío Cam”, le dijo Alli a su hija de un año, mientras se ponía en cuclillas frente al memorial y señalaba la fotografía de él.
Alli fue la mejor amiga de Capara durante más de una década y compañera de vivienda suya durante varios años. Comentó que lo había visto evolucionar y reafirmarse como persona a lo largo de los años; por eso, cuando la madre de él la llamó a primera hora del lunes para comunicarle la noticia de su muerte, no podía creerlo. Él era como un hermano para ella, dijo, y actuaba como un tío para sus dos hijas.
“Él arrojaba luz sobre aquello que la gente no quería afrontar”, afirmó. “Visibilizaba el dolor e impulsaba el cambio. Él era luz. Estaba lleno de vida, de amor y de sonrisas; solo quería conocer a la gente y transmitir esa luz”.
Capara era conocido por su presencia en protestas y manifestaciones; a menudo vestía un chaleco antibalas con la palabra “Press” (Prensa) inscrita, llevaba la cámara en la mano y siempre estaba en el centro de la acción, documentando de cerca las voces disidentes de Tucson.
“Siempre me sentí muy orgullosa de que Cameron estuviera allí, en la calle, en cada protesta y manifestación, defendiendo a las víctimas del odio”, dijo Alli. “Nunca se escondía de la realidad ni vivía con esa dualidad. Estaba lleno de empatía y vivía sin hipocresía”.
Comentó que Capara le había hablado de Siqueiros — eran amigos que habían empezado a retomar el contacto recientemente — y que él se mostraba muy feliz por ello.
“Eran auténticos, tal como eran”, dijo Brian King, cliente habitual de Venture-N que conocía a ambos hombres. “No intentaban ser nadie más; no se plegaban a las normas ni eran unos lambiscónes. Les gustaba quiénes eran y por eso caían bien a la gente: porque se sentían cómodos en su propia piel; y se nota cuando alguien no lo está, sobre todo en un sitio como este”.
King, conductor de Uber, solía ir al bar del barrio para estirar las piernas y tomarse un agua mineral. Allí conoció a Siqueiros hace aproximadamente un año y medio. Comentó que “Vinny” — como muchos lo llamaban cariñosamente — era un habitual del lugar, y recuerda la primera vez que coincidieron.
“Me preguntaba dónde trabajaba, porque invitaba a mucha gente a bebidas y bebía bastante; pensé que me recordaba a mí mismo cuando tenía su edad”, dijo King. “Me parecía divertido y alguien con buenas intenciones. No hablaba mal de nadie… bueno, sí lo hacía, pero con ese estilo gracioso propio de los gais”.
Añade que Capara era un cliente habitual reciente, pero que rápidamente le había tomado cariño. Incluso tenían planes de movilizar a la gente para votar: Capara reuniría a las personas y King las llevaría en coche a los centros de votación el día de las elecciones.
Esto tiene que motivarnos. Si antes no te sentías motivado, pero te importaban estas personas o incluso las conocías, ahora querrás involucrarte y hacer lo que haga falta para evitar que esto vuelva a ocurrir. Y si sucede, que los responsables rindan cuentas. La gente tiene que alzar la voz y votar”.
Brian King, cliente habitual de Venture-N
Capara y Siqueiros se encontraban en el estacionamiento de Venture-N cuando fueron confrontados por Ousman Ceesay. Según las autoridades, Ceesay disparó mortalmente a ambos hombres y luego se disparó a sí mismo. Ambos fueron declarados muertos en el lugar de los hechos, mientras que Ceesay fue trasladado al hospital, donde falleció posteriormente. Los investigadores hallaron una nota en poder de Ceesay que incluía una lista de otros negocios inclusivos con la comunidad LGBTQ+.
“Sinceramente, no sé qué implica la rendición de cuentas si nuestra comunidad no se une para cuidarse mutuamente”, afirmó Lee. “Y cualquiera que obstaculice políticas que podrían facilitar eso… eso definitivamente no es rendir cuentas”.
La congresista Adelita Grijalva llamó la atención sobre el tiroteo en el Capitolio.
“Cuando ese odio se combina con un fácil acceso a las armas de fuego, las consecuencias pueden ser mortales”, afirmó. “Estoy harta de que el Congreso se niegue a mover un dedo para proteger a nuestras comunidades mientras, cada día, decenas de personas mueren por disparos en todo el país. No tiene por qué ser así. La Cámara de Representantes retoma sus sesiones esta semana, y nuestra primera medida debería ser aprobar reformas de sentido común sobre seguridad en el uso de armas que sabemos pueden salvar vidas”.
Brandon y Alli besaron la camioneta de Capara con lágrimas en los ojos al abandonar el lugar del homenaje.
El miércoles a las 6:30 p. m. se celebrará una vigilia con velas en Catalina Park, ubicado en 941 N. 4th Avenue.