Pelear, huir o paralizarse: ejes de la obra comunitaria que desafía “El Mito de la Víctima Perfecta” 

Beatriz Limón Arizona Luminaria
El elenco de "El Mito de la Víctima Perfecta" concluye el ensayo con una reverencia en Tucson el 7 de agosto de 2026. Las mujeres interpretan una serie de monólogos que ofrecen diversas perspectivas de sobrevivientes de violencia doméstica.

Esta nota fue publicada originalmente por Arizona Luminaria.

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Ana pelea. Priscila huye. Judith se paraliza.

Las tres son sobrevivientes de violencia doméstica, son inmigrantes y subirán a un escenario en Tucson para contar en primera persona el momento en que la vida les cambió para siempre.

En “El Mito de la Víctima Perfecta” cada una interpreta un monólogo inspirado en su propia historia. Desafían la idea de que existe una única forma de reaccionar ante la violencia y cuestionan los estereotipos que suelen convertir a las sobrevivientes en objeto de juicio.

“Lo que buscamos aquí es explicar que cuando tu cuerpo, tu sistema nervioso, está bajo una amenaza, automáticamente responde de tres maneras: pelear, huir o paralizarse”, dice Imelda Esquer, creadora de la obra y también sobreviviente de violencia doméstica, en referencia a lo que en inglés se conoce como fight, flight or freeze, las tres respuestas más comunes a una amenaza o situación de estrés.

Imelda Esquer lee las primeras líneas de “El Mito de la Víctima Perfecta” durante un ensayo en Tucson el 7 de agosto de 2026.

Sin embargo, no todas esas respuestas reciben la misma aceptación social.

“Muchas veces, paralizarte o alejarte puede considerarse, ante la sociedad y ante el sistema, como una reacción más adecuada. Pero pelear no se considera una reacción adecuada”, dice en tono firme.

Esa diferencia en la percepción social puede tener consecuencias profundas en las mujeres que intentan defenderse. 

“Pasas de ser víctima a ser criminal”, continúa Imelda, mientras las palabras se suceden unas a otras con una rapidez casi imposible de seguir. 

Imelda es fundadora de CreSer, una organización sin fines de lucro creada en Tucson en 2025 para acompañar a mujeres migrantes y sus familias a través de clases gratuitas de inglés, tutorías para obtener el GED (un certificado equivalente al de preparatoria) y talleres sobre violencia de género e identidad. 

También brinda a sus participantes un espacio semanal para conversaciones relevantes y el reencuentro con su pasado a través de una noche mensual de baile con música de los años ochenta y noventa, además de usar el arte como terapia.

La obra de teatro es la iniciativa más reciente de CreSer. Habrá dos funciones: el 4 de septiembre y el 16 de octubre a las 6 p.m. en Live Theatre Workshop. La entrada cuesta 10 dólares.

De la experiencia al escenario 

La idea de la obra nació de la propia experiencia de Imelda como sobreviviente de violencia doméstica y de los años que ha dedicado a escuchar las historias de otras mujeres.

Nacida en el pueblo sonorense Magdalena de Kino, Imelda llegó a Tucson en 1992 y está por cumplir 56 años. 

“Cumplo años el puro día de la obra, el 4 de septiembre”, dice con una risita cálida.

Hace un año, Imelda impartió en CreSer talleres que exploraban el mito de la víctima perfecta, esa idea de que una persona debe cumplir con el estereotipo de víctima para que los demás le crean que enfrentó violencia. A partir de esa experiencia y de los testimonios de algunas participantes en los talleres, buscó una manera de transmitir la información usando el arte como herramienta para informar y sanar

El elenco de “El Mito de la VÍCTIMA Perfecta” se abraza después de terminar un ensayo en Tucson el 7 de agosto de 2026. Las mujeres presentan una serie de monólogos que ofrecen diferentes perspectivas de sobrevivientes de violencia doméstica.

Estructuró la obra alrededor de distintos elementos que influyen en la transmisión intergeneracional de la violencia doméstica: el sistema jurídico; la psicología; los prejuicios, y la exposición a un ambiente violento durante la infancia. 

Después, Imelda identificó entre las participantes en los talleres de CreSer a mujeres que podrían ser parte de la obra. Las invitó, las entrevistó y convirtió sus historias en monólogos.

El objetivo de la obra, explica Imelda, es crear conciencia y educar al público sobre los efectos de la violencia doméstica y mostrar que todos formamos parte de un sistema que puede generar tanto factores de riesgo como oportunidades de prevención. 

A través de los ensayos de la obra cada semana, las participantes han trabajado de manera colectiva para incorporar ajustes e ideas que han surgido durante el proceso.

“Soy una firme creyente de que debemos ser creativas para encontrar diferentes maneras de transmitir mensajes tan sensibles como el de la violencia doméstica y hacerlos un poquito más atractivos”, dice Imelda.

Ana P. Reyes ensaya una escena de “El Mito de la Víctima Perfecta” en Tucson el 7 de agosto de 2026.

Así fue como Ana, Priscila y Judith ayudaron a construir sus monólogos. Edith, Nydia y Nerza forman un coro que repite estereotipos sociales. Etty Collins es la jueza y Ana González la psicóloga. El papel de la niña Romina representa la ruptura de la violencia intergeneracional, y Cristina se encarga de la producción. 

“Les dije: ‘Tú tuviste esta experiencia de violencia. Hace años te paralizaste, huiste o te defendiste. Estoy haciendo este proyecto’”, dice Imelda. “‘¿Te gustaría interpretar tu propio monólogo en una obra de teatro?’”.

Una obra que busca abrir conversación 

Las dos funciones serán en español con interpretación simultánea al inglés. Al finalizar la obra, habrá un panel de discusión con invitadas especiales que extenderán la conversación al público.

En ese diálogo participarán Lisa Kiser, profesora clínica asociada del Programa de Enfermeras Parteras de la Universidad de Arizona; Jennifer Rose Saxton, enfermera forense especializada en agresión sexual del Southern Arizona Center Against Sexual Assault (SACASA); Roxanna Martinez, supervisora en Emerge! Center Against Domestic Abuse; y Daniela Muñoz Álvarez, gerente de la iniciativa Scaling Safety en Tucson.

Judith ensaya una escena de “El Mito de la Víctima Perfecta” en Tucson el 7 de agosto de 2026.

Imelda sabe que habrá mucho de qué hablar. Datos del Centro Nacional de Recursos sobre la Violencia Sexual muestran que en Estados Unidos una de cada cinco mujeres ha sido víctima de una violación o un intento de violación, mientras que el 81% reporta haber vivido algún tipo de acoso o agresión sexual a lo largo de su vida. También el 43% de los hombres ha reportado acoso o agresión. 

Entre el juicio, la mente y el sistema 

En la obra, las historias transcurren en un lugar llamado “Café Doble Moral”, donde las sobrevivientes comparten sus experiencias a través de monólogos. Pero sus voces no están solas. Cada testimonio es interrumpido por un coro que representa a la sociedad que cuestiona, juzga y responsabiliza a quienes experimentan violencia.

  • “¿Por qué no se fue?”
  • “¿Por qué se quedó paralizada?”
  • “No es víctima porque también le pegó”
  • “¿Cómo no pudo hacer nada?”
Romina Segovia ensaya las líneas finales de “El Mito de la Víctima Perfecta” en Tucson el 7 de agosto de 2026.

La obra también incorpora una mirada clínica a través del personaje de la psicóloga, quien interviene durante los monólogos para explicar las reacciones del cuerpo ante el trauma.

Por ejemplo, cuando una de las sobrevivientes narra una experiencia en la que se paralizó y dice: “Pasaron tantos días y no logro recordar”, la psicóloga interrumpe la escena para explicar: “Lo que acabamos de escuchar es una respuesta al trauma donde el cuerpo se congela”.

A partir de ahí, explica por qué algunas personas pueden quedar paralizadas como mecanismo de supervivencia.

También está la figura de la jueza, que representa al sistema judicial y muestra cómo responden las instituciones ante ciertos casos de violencia doméstica. 

En uno de los monólogos, una mujer recuerda: “Él fue encarcelado, pero salió al siguiente día”. Entonces la jueza interviene: “Si él paga la fianza, él sale”.

Imelda dijo que los asistentes a la obra también podrán ver la presentación del grupo de danza A Todo Folklor y de la cantante local Lucy Coronado.

Romper el ciclo 

Durante una entrevista telefónica una mañana de agosto, Imelda hace una pausa y toma aire antes de hablar del final de la obra. No todo es oscuridad, dice. 

El personaje de Romina representa a muchos niños y niñas que crecen alrededor de estas experiencias, pero también apunta a un nuevo comienzo y a la posibilidad de romper con los ciclos de violencia que se transmiten de una generación a otra.

Romina Segovia y Priscila ensayan una escena de “El Mito de la Víctima Perfecta” en Tucson el 7 de agosto de 2026.

Durante los monólogos, Romina permanece sentada en un sillón, con sus audífonos puestos, como una forma de protegerse de lo que sucede a su alrededor.

Mientras las sobrevivientes cuentan sus historias, la niña escribe en su diario. Pero al terminar los monólogos, se quita los audífonos y se acerca a una de ellas. Le toma la mano y la encamina hacia fuera del escenario mientras suena una canción que habla de un mañana mejor.

La canción que acompaña este momento se llama “Mañana” y es interpretada por Gloria Trevi, cantante mexicana que también ha hablado públicamente sobre su experiencia como sobreviviente de violencia. 

La letra dice así: 

“Y mañana, mañana, mañana / Que salga el sol / Y estemos los dos / Enamorados de la mano / Te diré que hay más mañana”.

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Beatriz Limón es una periodista independiente que fue corresponsal en Arizona y Nuevo México de la Agencia Internacional de Noticias EFE. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, fotógrafa profesional y columnista para periódico El Imparcial y actual colaboradora en palabra NAHJ. @BetyLimon16 Contacto: blimon@azluminaria.org
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